Los partidos políticos mayoritarios se han puesto de acuerdo es en que, tras el escándalo provocado por el caso Bárcenas, toca mover ficha. Después de que EL PAÍS publicara los documentos que recogen la supuesta contabilidad manuscrita en la queel extesorero del PP registró pagos a altos cargos del partido entre 1990 y 2008, las formaciones se han apresurado a dejar patente su frontal rechazo a la corrupción.
Un cruce de acusaciones se ha centrado el debate político desde entonces. Y más que lo hará. Los próximos 20 y 21 de febrero, días en los que se celebrará el primer debate sobre el estado de la nación de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno, se convertirán probablemente en un intercambio entre los grupos parlamentarios sobre el estado de la corrupción.